Pink Cats



Formados en Barcelona, a finales de 1988, Pink Cats fue una de las bandas más aplaudidas del momento. Practicaban un rockabilly clásico y facilón con letras de lo más tópicas, aunque poco a poco fueron modernizando su sonido acercándose más al psycobilly.

Estan formados por Eloy Cuadra (voy y batería), Xavi Gavin (contrabajo), Josep Virgili (guitarra) y José Mota (piano).

Por aquel entonces, Eloy ya tocaba la batería en un grupo de la ciudad condal y, poco antes de ingresar a filas, conoce a Xavi, un rocker solitario con un look descarado con el cual mantiene contacto a través de cartas, en las que ya se tramaba el nacimiento de un nuevo grupo rockabilly. Ambos con los mismos gustos e inquietudes musicales, y atraídos como muchos otros por los genuinos "Stray" deciden empezar a ensayar lo antes posibles.

Poco después se les une un amigo de Eloy, José para hacerse cargo del piano. Aun así, sin tener guitarra, ya empezaron a esbozar los primeros temas propios para completar un repertorio repleto de rarezas bastantes originales gracias a su creador Xavi, en las que algunos llegarían a calificar como Psycho. Aquí se confirmó el nombre del grupo, haciendo así un pequeño homenaje a sus ídolos, los Pink Cats.

Pasados unos meses de incertidumbre por la falta de un guitarra, aparece Virgili, un compañero de trabajo de Jose, que ocasionalmente tocaba las seis cuerdas en casa para matar el rato mientras escuchaba viejos discos de blues. Este último, ajeno a toda la movida rockabilly y al fenómeno rocker que se movía por Barcelona, aportaría el camino a seguir, musicalmente hablando, durante los siguientes años. Inmerso en un amplio abanico de cultura musical, se acabarían mezclando un sonido limpio a una base rítmica muy rockabilly y enrabietada, que perduró durante muchísimos conciertos hasta su primera separación.

Así la primera etapa (1990-1992) de este cuarteto, en la que llegaron a grabar maquetas muy interesantes con la colaboración de Moisés Sorolla de Los Rebeldes, e incluso habiendo sido teloneros de los mismísimos Matchbox, quedaría cerrada para el recuerdo.

Después Xavi Gavín montaría su propio grupo y Pink Cats frenaba su proyección durante algunos meses ya que los bajistas andaban muy solicitados y se entraría en una dinámica de confusión y relax.

Pero pocos meses después, de la marcha de Xavi, aparecería Esther, el tono rosa del grupo. Con su bajo acústico se suaviza el repertorio, pero se ganaría en calidad ya que se pasó de raíces agresivas a consolidarse con el rock and roll, country y algo de blues. En esta nueva etapa se grabarían otras maquetas con temas nuevos bastante más tópicos que los anteriores ya que la forma de componer de Eloy era más sencilla y cercana al rock and roll o incluso al rockabilly que la de Xavi. Eran estilos diferentes, pero que en su día funcionaron entre si.

Con Esther cerrando este nuevo cuarteto se hicieron muchísimos conciertos, mas de los esperados ya que tuvieron una continuidad de casi cinco años, en los que el repertorio salía con los ojos cerrados. Y es que empezaron fuerte su segunda etapa, ya que en 1993 ganaron un concurso premiado con una grabación en CD, con el tema 'Pacharán', y osaron salir a tierras francesas y moverse por Madrid, Zaragoza, Teruel etc. El repertorio fue cogiendo fuerza con versiones de los grandes pioneros y ampliando sus temas propios cargados de fuerza, contundencia y sencillez.

Pero la monotonía y la saturación de conciertos en su ciudad hizo que los ensayos bajaran su intensidad y por causas ajenas a su voluntad y razones de peso, Pink Cats recibiría un duro revés, un mazazo duro de superar. La banda se quedaría con tan solo batería y piano, ya que Virgili, por motivos laborales abandona la banda, lo mismo que, más tarde, hizo Esther, en este caso por motivos personales. Dejando atrás ocho y cinco años respectivamente, dicen adiós a Pink Cats, quienes mantendrían el contacto pero sin llegar a tocar nunca mas juntos.

Solo quedaron Eloy y Jose que seguían acudiendo al local de ensayo pero con escasa motivación ya que se volvía a tener el mismo problema, pero ahora por partida doble. Así acabaría la segunda etapa (1992-1997) de la banda.

Este sería el intermedio más grande de la banda en la que se empezarían a probar bastantes guitarristas, tarea difícil, puesto que ya eran muchos los temas propios con los que contaban, en los que se habían adquirido cierta madurez con Virgili. Todo llega casi sin quererlo, pendientes de otro guitarrista, apareció Fernando un bajista, que rápidamente se adaptaría al estilo de Pink Cats que a punto de llegar a la disolución, hizo revivir la llama para abandonar el ocaso al que estaban condenados, después de casi tres años fuera de los escenarios.

De la mano de Fernando llegaría Marc, un guitarrista de sobrada calidad como para ponerse al día en un abrir y cerrar de ojos. Se empezaron a pulir temas y a crear otros nuevos con tal facilidad que pronto empezarían a hacer bolos y el repertorio adquiriría una nueva dimensión en la que los temas quedaban cerrados con bastantes arreglos y muchos más completos, y es que ya había cierta madurez.

En esta nueva etapa, se grabaron los mejores temas de Pink Cats, como 'Bésame', 'Chica del montón', 'Pasarlo bien', 'No quiero volver' y un largo etcétera, que pasaban desde el country, rythm and blues, rock and roll e incluso el pop. Aunque siempre con la pereza de buscar algún sello discográfico, siguieron grabando maquetas por su cuenta, que quien sabe si pasarán a ser un valioso tesoro algún día. De todas formas, ellos no cesaron en sus ensayos, en los que encontraban una válvula de escape para poder saciar sus ansias de tocar y así quemar su adrenalina que hoy todavía dura.

En esta etapa, llegarían a grabar un tema, 'Lets go faster', para un homenaje a Stray Cats, en el que participaron otros como Carlos Segarra, Gatos Locos... en el 2002, al mando de Lauren Jordan, el productor del disco. Lauren se puso en contacto con Pink Cats para ofrecerles la oportunidad, y estos agradecidos por la causa (como no) aceptaron.

Esta última etapa fue más breve de lo esperado pero intensa y provechosa, antes de que Marc muy a su pesar, abandone la banda, tremendamente obligado por una agenda de trabajo que le impedía disfrutar de sus ratos de ocio, aunque mantendrían contacto telefónico la cosa ahí quedó.

Así finaliza la última etapa de la banda, esperando arrancara con una formación nueva que les lleve por un camino de nuevas aventuras y nuevo proyectos. Eso si, Pink Cats tienen cosas en mente que no descuidarán, una de ellas; la edición de un CD, que algún día verá la luz y así poder demostrar todos los años de experiencia y veterania en el difícil mundo del rock and roll.

A pesar de los años pasados, estos gatos rosas no han desteñido ni en su color, ni en su rock and roll.

Redacción NO80s
(Aportaciones: pink-cats.tk)

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