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Salamanca, 1987. Dos jóvenes llamados Esteban (integrante del grupo de rock Leteo) y Nacho de Andrés, se reunían en el parque para tocar la guitarra. Un día apareció por allí Roberto Alonso, joven poeta y compositor, dotado además de una voz más que aceptable. Como de estas reuniones informales salieron algunas canciones quisieron interpretarlas de manera más profesional. Para ello se juntaron con Antonio F. Giménez, más conocido como Toño (bajista de los heavys Apocalipsis) y el batería Jorge Orejudo, compañero de Esteban en Leteo.
Así nace la primera formación de Galería de Sombras: Roberto Alonso (voz), Esteban (guitarra), Nacho de Andrés (guitarra), Toño Giménez (bajo) y Jorge Orejudo (batería).
Con esta alineación participan en el Concurso Rock de la Facultad de Psicología en 1989, en el que quedan terceros. Pasados unos meses Alberto Gutiérrez, un veterano fogueado en grupos de verbena, sustituyó a Esteban como guitarrista.
Abiertos a las más heterogéneas influencias, y dado su enrome afán de perfeccionismo, comenzaron con una especie de rock sinfónico que fue evolucionando hacia un rock más complejo añadiendo elementos de Rythm’n’Blues, Las crónicas del momento aceptaban esta iniciativa como la más original de la ciudad, debido sobre todo a que se esmeraron en afinar un repertorio propio, aunque no descartaban realizar algunas versiones como el ‘Frío’ de Alama!!!, que se convirtió en un clásico de sus actuaciones.
Sus directos se producían casi siempre por los locales de la movida salmantina y sólo salían por los pueblos cuando se producía algún tipo de contratación municipal que les animara a hacerlo, básicamente por el sustento económico que les proporcionaba al tratarse de un grupo no profesional. Todos ellos eran estudiantes, incluso alguno de ellos había acabado sus estudios universitarios.
A lo largo de su trayectoria, Galería de Sombras ofreció un total de unos treinta conciertos, siendo el primero en la sala Platería en noviembre de 1988. Después pisaron el Bag Pipes, Bocaccio, el Corrillo o el Savor; y algunos lugares fuera de la capital como la discoteca Tabú de Alba de Tormes ya en 1992. También hacían directos en la calle (Plaza de San Román, Plaza Anaya …) cuando eran contratados por los organismos oficiales del momento o empresas privadas.
En julio de 1991 el grupo graba un single de dos canciones en los estudios Caskabel de León. (sus títulos eran ‘Ardientes mentiras’ y ‘En una selva de pelo rubio’), con una edición limitada a 200 copias, pero que no tuvo ninguna repercusión inmediata, aunque sí tuvieron cierta influencia en los grupos que vendrían después. Era su único legado a nivel oficial.
Aparte de este sencillo, la banda sólo dejó algunas grabaciones en cinta de cassette de maquetas y diversos conciertos, además de un par de videograbaciones en directo, que dejan así testimonio de la calidad de su propuesta musical. Algunos otros temas del grupo fueron ‘La hija del Dios inmortal’, ‘La gota que desborda el vaso’, ‘Luna llena’, ‘Entre cuatro paredes’, ‘Al final (la bailarina)’, ‘Rock and Roll envenenado’, ‘Un hombre más’, ‘La flecha’, ‘Dime’, ‘Tantas preguntas (una buena razón)’, ‘Días de sed’ o ‘La llama que nos quema’.
En 1993 el grupo se disuelve, según ellos mismos, porque las ideas se agotaron y cada uno de sus componentes arrancaron caminos diferentes para pasar a realizar sus propios proyectos.
En la actualidad solamente Alberto sigue siendo músico profesional. Roberto posee empresas de material deportivo y máquinas de coser, Toño es asesor financiero; Nacho se dedica a la venta y promoción inmobiliaria y Jorge trabaja en Orejudo, empresa de artesanía propiedad de su familia.
Redacción Nuevaola80. Pedro J. Pérez.
(Aportaciones: Víctor G. Villarroel en ‘Una historia incompleta del pop y el rock en Salamanca’, Juan Mari Montes en ‘Historia de la música moderna salmantina’, Fernando Sánchez en La Gaceta, Ángel Luis Hernández, El Adelanto, zoes.es, Canal Youtube Roberto Alonso)

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