Tiernos Mancebos

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Los Tiernos se formaron en Sevilla, inicialmente con Miguel Angel De Dios (guitarra de ritmo y voz) y Carlos Diaz (guitarra solista y voz) en 1983. Ellos se conocían de ir al mismo colegio (Los Salesianos de Triana). Tuvieron unos primeros bajista y batería, componían sus primeras canciones y versionaban rock and roll, un poquito de Beatles y algún disparate (Every Breath you take, Nacidos para dominar).

Posteriomente se incorporó Martín León (bajo y voz) a principios de 1984. Martín conoció a Miguel Angel en la facultad, donde estaba cursando Historia del Arte, teniéndose que desplazar desde Jerez. Martín no tocaba el bajo, pero tenía uno en casa de un chaval que había tocado con el en Jerez, en formación sin demasiada trascendencia.

Cuando Martín se incorpora al grupo ya tenía el nombre y una concepción clara de lo que se debía ofrecer, es decir, una imagen compacta, en un primer momento llevaban cazadoras vaqueras para poco después pasar a las chaquetas negras con el cuello subido y cogido con imperdibles, uniforme que aguantó hasta el tórrido verano del 88 en el que pensaron que con camisitas negras bastaba. Poco después y de forma fortuita aparecieron las perchas rosa en el escenario y se convirtieron en otra seña de identidad que les hizo ir acarreando perchitas hasta la separación del grupo.

El primer repertorio del grupo incluía mucho rock and roll, algo de Beatles y las primeras canciones de Carlos Y Miguel Angel, entre ellas el 'Cada Vez Que Ocurre', que sería single en el 88. Todos eran beatlemanos de pro pero curiosamente tocaron pocas canciones de los de Liverpool en directo, aparte del 'Twist and Shout' que les persiguió como una sombra durante toda nuestra trayectoria en vivo.

Carlos y Miguel Angel tenían las ideas muy claras desde el principio, convicción que trasladaron tambien a Martín, de que el grupo tenía que tocar canciones propias, grabar un disco y hacerse famoso.

Tras pasar por varios baterías durante el verano del 84, en otoño conocieron a Jorge Daniel Collado, que les derrotó con su reluciente grupo heavy en un concurso de rock de los Salesianos. En 1985 Jorge aceptaría entrar en el grupo porque el era popi de corazón y su incipiente decadencia capilar le inhabilitaba para el heavy metal.

La escena de Sevilla por entonces estaba abarrotada de grupos maqueteros a la busca de la fama. Los Tiernos admiraban a los Helio (Los más antiguos de la movida sevillana) a Dulce Venganza, Los Picapiedra, Dogo y Los Mercenarios y, como no, a Silvio, eterno referente del rock junto al Guadalquivir. Poco a poco el grupo dejó de ser una banda de instituto e intentó integrarse en la "movida". Fueron clave los conciertos en el Roll Dancing, en el 85, por los que paso toda la nómina de grupos de Sevilla. Bueno, en aquella época se tocaba mucho en Sevilla, mucho más que ahora. Los grupos no cobraban o cobraban una miseria pero tocaban sus propias canciones, puesto que no era habitual hacer versiones, y la gente las escuchaba, cosa impensable hoy. Bares como el Ukelele, El Fun Club, todavía en activo, el citado Roll Dancing, el Maspapas, etc programaban grupos contra viento, marea y vecinos.

El siguiente paso era grabar una maqueta para que la pusiesen en la radio. Radio Aljarafe, con su programa Ventana al Pop, presentado por Blas Fernández y Eva Tovar era su BBC. Otras emisoras (Radio Popular, Radio Cadena) también tenían programas en los que sonaban maquetas. En el verano del 85, y aún sin Jorge, grabaron su primera maqueta, a dos pistas, era lo que había, en los estudios Sonotone, de Jose María Sagrista, que desempeñaría un papel crucial en la historia del grupo, más adelante. Esta primera maqueta de 4 temas, el quinto quedó tan mal que no vio la luz, sirvió para que se dieran a conoceronásemos algo en las radios locales y pasásemos al escalafón de grupos-con-maqueta y poco más. En el verano del 84 habíamos visto a 091 en el concurso de rock Alcazaba, en Jerez, y los granadinos pasaron a ser los segundos de nuestro panteón con su brutal sonido de directo y sus espléndidas canciones.

Una vez incorporado Jorge, el sonido del grupo cambió. El era el único que sabía tocar su instrumento y un batería bueno te soluciona el 80% del directo de un grupo. Empezaron a concretar un poco mas dejándose aparte intrincados arreglos de dudosa efectividad. Tras algunas actuaciones se plantearon grabar una maqueta más seria, con más medios.

En 1986 volvieron a Sonotone, esta vez con 8 pistas, a grabar 6 temas, dos rescatados de la maqueta anterior. La maqueta quedó magnífica, con un sonido limpio y redondo y unas voces impresionantes. En la época eran casi el único grupo de Sevilla que se curraba tanto los coros. Los cuatro cantaban, alternando voz solista y armonías vocales. También sacaron de vez en cuando una piojosa guitarra acústica, lo que llevó a que algún sesudo crítico los comparara con La dama se esconde. Cosas de la época, repelían enormemente todo lo que oliera a "posmoderno".

El ingeniero de Sonotone, Jose María Sagrista, tuvo el acierto de pensar que aquellos chicos se podían vender y al poco de grabar la maqueta les propuso firmar un contrato de producción. Sagrista era el cantante-jefe y guitarrista de Circulo Vicioso, grupo que había grabado con Wea, obteniendo cierto éxito con "Portero de noche". El pertenecía a la ola inmediatamente anterior a la de Tiernos Mancebos, había tocado en Gas y colaborado con otros muchos grupos. Adjunto a Jose María venía Salvador Colón, personaje de infausto recuerdo en Sevilla, productor a su vez de Círculo Vicioso. Ambos tuvieron el mérito de sacar al grupo de Sevilla y hacer que grabase un disco con una multinacional y, entre ambos también, les hicieron firmar todo lo firmable, y les tangaron en todo lo tangable. La oficina de Sagrista, Sur Management, se encargó también de representar al grupo.

Con la esperanza de que surgiese un contrato discográfico, se dedicaron a presentarse a todos los concursos habidos y por haber. Dos de ellos fueron fundamentales para su futuro, que fueron sendas victorias en los concursos nacionales de Palencia y Ceuta, repotándoles algún dinero y además entre los jurados de dichos certámenes estaban Carlos Tena, Jose María Manrique y algunos gerifaltes de la SER. Estos últimos dejaron caer en una de esas reuniones que tenían los martes con las compañías de discos para decidir que disco era disco rojo, verde, blanco etc que había un grupo de Sevilla que les había gustado. Polygram tomó nota y se puso a buscar a las citados futuras promesas.

Al final firmaron con Polygram, según les confesó después uno de sus ejecutivos, el contrato base que ellos entregan para empezar a negociar. Es decir, cedieron sus almas y canciones a la compañía a cambio de prácticamente nada. La parte interesante de la negociación fue la del contrato de producción entre Salvador Colón y Sagrista con Polygram, a cambio ellos entregaron el grupo atado de pies y manos a la compañía. Se buscó una oficina en Madrid para el Management a nivel nacional. Roll Management se hizo cargo y negoció un adelanto de Polygram para comprar instrumentos, que fue lo único claro que sacaron de la discográfica.

En febrero del 87 fueron a Londres, a los estudios Doodlehums, estudio habitual de las producciones de Salvador Colón. Allí un llanito, Oswin Falqueró, se encargó de grabarles 11 canciones escogidas por la compañía de entre todo su repertorio. Ellos fueron tan cándidos de enviar a Polygram maquetas con todo el repertorio de canciones propias, la mayoría compuesta por Carlos y Miguel Angel y algunas por Martín, para que escogieran. Se quedaron fuera algunas que les hubiera gustado grabar, en cambio les impusieron otras que nunca se les hubiera ocurrido editar, pero que las mandaron para hacer bulto mas que nada.

Visto desde la distancia el disco tiene sus partes buenas y sus partes malas. No hubo una producción artística como tal, ya que el productor sólo vino un día al ensayo y dio un par de acertados consejos sobre uno de los temas. Sobre la marcha en el estudio se retocó el arreglo de guitarra de otra de las canciones y eso fue todo. El resto se grabó tal y como lo tenían ensayado de toda la vida, si bien es cierto que hubieran agradecido un examen previo más serio. La producción de sonido colocó la batería y las voces en un primer plano y dejó las guitarras en Palencia o más lejos. Todo esto no fue culpa sólo del productor, durante las mezclas se fueron por Londres a "penquear" y dejaron sin supervisión la parte más importante de la historia. Las canciones son, desde luego, muy buenas y quitando un par de ellas más anecdóticas, 'La herida' o 'El día del padre', el resto han aguantado bien el paso del tiempo. Las letras, sin embargo, no respondían a lo que se esperaba de un grupo de éxito de la época. Algunas pecaban de un lirismo incomprensible, 'Moscas y arena' o '¿A quien vas a quejarte?', otras eran excesivamente crípticas 'Cada vez que ocurre', 'Los chicos de la calle B' o 'El esclavo'. El caso es que tardaron años en darse cuenta de que la letra es más del 50 % de una canción. En la época la gente solo se quedó con los falsetes de "Que vuelva la luz" en 'Cada vez que ocurre' y con eso, sin polvos pica-pica ni chicas cocodrilo, no hay bastante para vender un disco. Todas las canciones del Lp merecen una segunda oportunidad en el cielo de los discos invendidos, pero podría destacarse, sobre todo, 'Hoy el aire corre caliente' y 'Los chicos de la calle B'.

Volvieron a Sevilla y empezó la tortura de esperar a que se editase el disco. Estaba previsto que saliese para el verano pero la proverbial lentitud de las compañías grandes hizo que el verano se les echara encima sin disco en la calle. Además de las vacilaciones de la compañía, tuvo lugar el conflicto entre las casas de discos, radio y la SGAE acerca de los derechos de emisión de las canciones por lo que el momento no era el mejor para sacar un grupo nuevo. Total que se plantaron en octubre sin nada que hacer. La compañía hizo un amago de sacar el disco, entregando un single a las radios de 'Tan golfo como tu', pero el Lp no se puso a la venta, desperdiciaron algunas televisiones que hicieron sin que nadie pudiera comprar el disco.

Por fin, a principios del 88 y con el grupo subiéndose ya por las paredes, salió a la venta el disco. La expectación que había un año antes cuando fueron a grabar se había diluido y los que entonces les recomendaron ahora no mostraron mucho entusiasmo. La SER no apoyó el lanzamiento, Salvador Colón les había hecho firmar los derechos editoriales de las canciones mucho antes de grabar, seguramente a cambio de un dinero que nunca llegaron a enterarse. Cuando salió el disco la SER quería su parte de los derechos editoriales según era costumbre, pero no estaban disponibles. Casi dos años después de firmarlos se enteraron del contenido de esos impresos que firmaron en blanco que, en su momento les engañaron diciéndoles que servían para registrar las canciones en autores.

Polygram les movió de acá para allá, hicieron mucha promoción, incluyendo bastantes apariciones en televisión, pero sin el apoyo de la SER la cosa no pitaba. Por otra parte la distribución de la multinacional era penosa, no había discos de Tiernos Mancebos en las tiendas de las ciudades donde íban a promocionarlo. La canción elegida como single, 'Cada vez que ocurre', se hizo algo conocida pero no fue el "pelotazo" que la compañía esperaba. Polygram por su parte sólo quería unos Hombres G, sin preocuparse de que el grupo tuviese una carrera larga y productiva. La prensa y radio "serias" acogieron el disco con tibieza, resaltando algunos detalles de calidad pero considerándolo en general como un intento de continuar el éxito de David Summers y sus muchachos. Polygram se desinfló enseguida y apenas hizo nada por el último single, 'El Esclavo', que salió de cara al verano del 88.

El directo del grupo en esa época era muy sólido, junto con las canciones del LP, a las que ya les tenían una manía notable, tocában las canciones nuevas preparadas para el segundo trabajo. Los Tiernos salieron airosos de la mayoría de las actuaciones de la época, consiguiendo contactar con el público y arrancando bises pese a telonear a grupos de reconocida efectividad en directo como 091, Los Ronaldos o Danza Invisible.

Cuando el disco ya estaba sentenciado en España les surgió la oportunidad de ir a promocionarlo a Venezuela. Una importante compañía de allí (Rodven) había escuchado el grupo y quería editarlo en Venezuela. Polygram llegó a un acuerdo y se fueron a Caracas a promocionar el disco. Rodven concentró en una semana todas las entrevistas, apariciones en TV y promoción que pudo pero el disco tampoco funcionó.

Ya desde antes de irse a Venezuela el grupo arrastraba problemas internos graves. Estában prácticamente enfrentados con su manager y productor Jose María Sagrista a la vista de los tejemanejes que se había traído junto con Salvador Colón, y buscában la manera de deshacernos de los contratos de management que con él tenían suscritos. Por otra parte las diferencias personales habían crecido dentro del grupo y, tras el verano, Carlos decidió que dejaba los Tiernos. El resto del grupo rehizo la formación, Martín pasó a tocar la guitarra e incorporaron a Manuel J. Perez, del grupo Mary Wilson, al bajo. Durante unos meses tanteaban la situación como Tiernos Mancebos, pero a la vista de que el fracaso con Polygram hacía inviable que nadie confiase en ellos, decidieron hacer borrón y cuenta nueva y nacieron Las Balas. Manu tuvo que dejar el grupo en la primavera del 89 al estar ocupado con su otra banda y se incorporó Juan, hermano de Miguel Angel, como bajista. Las Balas llegó a editar dos Lps de escasa repercusión, pero eso ya es otra historia.



Redacción NO80s
(Aportaciones: Martín León)

5 comentarios:

  1. Un buen grupo. No se hizo justicia

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  2. Yo tengo su Lp y mi hermano y toda la pandilla eran forofos de los Tiernos. Lo siguen siendo.
    Recuerdo que cuando fui a tocar a Ubrique con Los Gatillos, acabamos cantando con ellos el Oh, Darling. Sería el año 90.
    Leyendo su historia, te das cuenta de cómo la industria puede acabar con un grupo.
    Lamentable.

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  3. Por cierto... ¿qué ha sido de sus componentes originales? ¿alguien sabe algo? Me suena que un hermano de Martín toca con Refoundations, pero poco más.

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  4. Yo viví cerquita ese verano del 88 Final de os tiernos y comienzo de las Balas. En Villanueva del ariscal. Concierto en el cañaveral y ensaños en la calle sol 92.
    Visto con el tiempo el mejor músico sin duda era Martin pero el que tenía más oído era Jorge.
    Miguel Ángel era un "artista " ponía mucho sentimiento pero estaba amargado siempre. Y su hermano Juan era plano por completo a nivel artístico. Muy Tecnico pero poco sentimiento.
    Carlos era otra historia. Estaba un poco loco, muy buen músico pero se creía q era el john lennon de Triana.

    Me ha gustado leer este pequeño trozo de historia porque me ha hecho recordar muchas cosas.

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  5. Ah , soy Nacho el hermano de Pablo. Y si queréis oír mis canciones aquí podéis criticarme jaja

    https://soundcloud.com/nacho-sanchez-barranco/sets/maquetas

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